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Jueves, 12 de octubre de 2006
Ninguno menciona el hecho de que Castilla y León tiene 23 años de existencia o que León sea una región
E. Gancedo*León
«Los romanos construyeron la primera red de calzadas de Castilla y León» (1º ESO, Anaya). No es una frase sacada de un compendio de disparates escolares, sino parte de los contenidos que los niños leoneses han de estudiar durante el presente curso lectivo. Una atenta lectura al material de Geografía e Historia empleado en los colegios revela cómo la gran mayoría de los libros de texto oculta el hecho de que León constituyó un territorio con personalidad administrativa diferenciada desde el siglo X y hasta hace tan sólo 23 años.
El afán por «fijar» en la mente de los escolares las fronteras de la actual división autonómica ha llevado a los autores de estos libros a retrotraer la historia de una comunidad nacida en 1983 nada menos que hasta la época prehistórica. Y así, abundan los títulos y epígrafes del tipo: «La prehistoria en Castilla y León» o «Los pueblos prerromanos en Castilla y León». En época romana, entre otras aserciones, se asegura que la presencia «de los romanos en Castilla y León provocó la incorporación de este territorio a la civilización (...). Los dos ejemplos castellanoleoneses más relevantes fueron el de Astúrica Augusta (Astorga) y Legio (León)» (Anaya, 1º ESO). Nada se dice de las guerras astures y de la batalla de Lancia.
Por los siglos de los siglos
El escolar también recibe informaciones como «los germanos se asentaron en nuestra comunidad durante el Imperio Romano» (Santillana, 2º ESO) o «la llegada de los musulmanes a la Península provocó un profundo cambio en Castilla y León» (Anaya, 2º ESO).
La época de la Reconquista se ilustra de esta manera: «La resistencia cristiana nació al Norte de Castilla y León, en Asturias» (Santillana, 2º ESO). Y la historia del Reino de León se despacha así: «Su hijo (de Alfonso III) García I (911-914) estableció la capital del reino en León: nació así el reino astur-leonés» (Santillana, 2º ESO). Y esto en el mejor de los casos, pues otros volúmenes pasan directamente de Alfonso I de Asturias a Fernando I «de Castilla y León».
En realidad este rey se intitulaba sobre todo como rey de León; mientras que sus sucesores se hacían llamar «rey de León y Toledo», o «Emperador de Hispania», añadiendo a veces una enumeración con todos los territorios bajo su dominio (Galicia, Castilla, Nájera, Almería...) por lo que es un error considerarlos como reyes «de Castilla» o «de Castilla y León», como ocurre en estos libros. Así, podemos leer textualmente lo siguiente: «Alfonso VI de Castilla conquistó Toledo» (Anaya, 2º ESO).
Los textos omiten por sistema que León y Castilla eran dos reinos distintos que, junto a otros, formaban una corona. Precisamente por ser distintos, León siempre constituyó un territorio diferenciado (bajo los nombres de Reino, Adelantamiento, Región Leonesa, etc.), tal y como se puede apreciar en cualquier mapa anterior a la Transición.
Los libros hablan varias veces de «Castilla» refiriéndose a la actual comunidad, y seleccionan la información para dar la impresión de que lo que hoy es Castilla y León (término que se repite de manera incesante, al igual que «región») ha existido desde antiguo. Pero es que además pueden leerse gravísimos errores geográficos como que «los Montes de León separan nuestra comunidad de Galicia» (Anaya, 2º ciclo de Primaria).
«Los pueblos germanos se establecieron en diversas zonas rurales castellanoleonesas»
«Durante el reinado de Alfonso III (866-910), tanto los astures como los condes de Castilla consolidaron de forma definitiva la frontera con Al Andalus en el Duero»
«Los Montes de León separan nuestra comunidad de Galicia»
«Decimos que somos castellano-leoneses o castellano-leonesas porque vivimos en la comunidad de Castilla y León»
DIARIO DE LEÓN (10/10/2002)
Por: eL trAsgU d´aRecEs | Ástures | Comentarios (3) | Referencias (0)
Conceyu Xoven pide que Educación sea transferida «ya» a las diputaciones
Un grupo de escolares y padres leoneses, en el comienzo del presente curso lectivo
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La organización juvenil denuncia el «lavado de cerebro» que se está practicando en las aulas
«Cada año es más triste y más grave la ocultación de la identidad leonesa en los libros de texto»
E. Gancedo león
Para Abel Pardo, secretario general de la organización juvenil leonesista Conceyu Xoven, hay dos posibilidades: o bien el gobierno autonómico es el responsable directo de los numerosos errores, tergiversaciones y omisiones que sobre León aparecen en los libros escolares -y que el Diario desveló este martes- o bien es ignorante de lo que éstos contienen.
En ambos casos la consecuencia, según los leonesistas, sería la misma: la «incompetencia de la Junta» y la necesidad de que las competencias en Educación sean transferidas de inmediato a las diputaciones «por el bien de la verdad», apuntó Pardo, quien ayer ofreció una rueda de prensa acompañado del secretario de Educación de CX, Héctor Villazala. Pardo comenzó asegurando que la situación educativa en el país leonés «es más triste y más grave cada año».
Comparó la «manipulación» y el «lavado de cerebro» que mediante estos libros se practica a los niños leoneses con los materiales empleados en comunidades autonomías gobernadas por nacionalistas, y concluyó que lo que está haciendo «esta comunidad gobernada por el PP no tiene comparación con ninguna otra en España».
«Bulos», «falsedades históricas» y «publicidades encubiertas» se encuentran, según Pardo, en muchos materiales escolares manejados por alumnos que tienen entre 10 y 14 años, «la edad en la que los niños absorben más conocimientos, pero en la que todavía no tienen la capacidad de saber lo que es y lo que no es verdad».
Un «campo de amapolas» Entre los ejemplos que mencionó, algunos relativos a la Edad Antigua: «Lancia no existe en estos pueblos, ni nuestros antepasados los astures», dijo, mostrando una página con un mapa de yacimientos arqueológicos donde León aparece vacío. «¿Dónde están todos nuestros castros? -preguntó- ¿Y Lancia qué era, un campo de amapolas?». También se refirió a joyas como ésta: «Roma enseguida estableció lazos con Castilla y León», «el Paleolítico castellanoleonés fue...» o «el primer habitante de nuestra comunidad fue el Homo Sapiens» y afirmaciones como que «desde Castilla y León, los visigodos dominaron España». Nada de la llegada de los suevos y apenas tres líneas resumen el Reino de León.
La primera página de un libro de 2º de la ESO hace publicidad de un centro comercial de Valladolid
La publicidad de este centro pasa por material educativo
Si en muchos otros libros de texto la sorpresa se centra en las manipulaciones y las omisiones (se retrotrae la historia de Castilla y León a la prehistoria, nunca se menciona que León y Castilla la Vieja formaron dos regiones separadas hasta 1983, la palabra «región», en singular y referida a la actual autonomía, se repite hasta la saciedad), en el correspondiente a Geografía e Historia de 2º de la ESO de la editorial Santillana, el problema es de otra índole.
La primera página de este volumen muestra una gran fotografía de un centro comercial privado de Valladolid, Equinoccio Park, con un texto que informa sobre su fecha de apertura, superficie, equipamientos, etc. Un ejercicio anexo obliga al alumno a responder, entre otras, a cuestiones como «¿Por qué crees que Equinoccio Park se presenta como el mayor equipamiento de ocio y comercio de Castilla y León»? Para las juventudes de UPL, este hecho es simplemente inconcebible.
Por otra parte, Pardo quiso hacer hincapié en los capítulos relativos a las Edades Media, Moderna y Contemporánea: y así, los libros se detienen especialmente en el «legendario conde Fernán González» («¿es leyenda o es historia?», pregunta Pardo) y hablan de algo hasta ahora desconocido por los niños leoneses: el «pacto federal castellano», un episodio del regionalismo nacido en Valladolid. «Pedimos normalidad a la hora de estudiar -explicaba Abel Pardo-, y por eso proponemos una educación basada en nuestro sistema de poblamiento y red de núcleos rurales, un sistema gratuito y de calidad, que forme profesionales y personas con criterio».
Por último, el secretario general de los jóvenes leonesistas lamentó el nulo respeto que estos libros hacen de la identidad leonesa y la prohibición de estudiar la lengua de los leoneses que de ellos se deduce. «Esta comunidad autónoma se basa en las mentiras, tiene los pies de barro -afirmó-. En la reforma del Estatuto que nosotros proponemos, pedimos que las competencias en materia de educación, cultura y turismo pasen inmediatamente a las instituciones leonesas».
Teorías conspirativas
OPINIÓN
CRISTINA FANJUL
LA EDUCACIÓN ha sido y es la única niveladora social que existe en los países democráticos. Se trata del método que tienen los ciudadanos de ascender socialmente, con lo que si la destruimos estamos en realidad atacando de manera frontal el mascarón de proa de la democracia y la igualdad real, esa que se consigue gracias a los méritos y al esfuerzo. La reacción que comenzó con la Logse está desplegando ahora toda su bajeza moral gracias a las historietas que se recrean a través de los delirios de grandeza de las comunidades autónomas. Falsear la historia para generar espíritus de pertenencia tribal es un camino peligroso. Genera personalidades racistas, pequeñas e intelectualmente mezquinas. Ningún castellano y leonés sufrió el expolio de los legados romanos, no existen los países catalanes, Galicia no fue nación con la llegada de los suevos y Alfonso VIII de Castilla fue, a pesar del bucle melancólico, soberano legítimo de las tres provincias vascas. Las teorías conspirativas de la historia son fascistas y además deberían ser ilegales. No olviden que la educación es, al fin y al cabo, un derecho constitucional.
DIARIO DE LEÓN (12/10/2006)
el trasgu d´Areces | 12-10-2006 23:28:22
POLÉMICA
La Junta asegura «no supervisar» los contenidos de los textos escolares
Todos los libros de texto ocultan el hecho de que León, hasta el año 1983, fue una región diferente
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• La RAE prefiere «castellanoleonés» aunque en el 2005 dijo lo contrario
Asociaciones y colectivos preparan escritos de denuncia por los muchos errores sobre León
Según la Consejería, se limitan a marcar los epígrafes de las materias a las diversas editoriales
E. Gancedo león
A la polémica suscitada esta semana en torno a los contenidos de los libros de texto que manejan los escolares leoneses se ha venido a sumar una comunicación de la Consejería de Educación del Gobierno autonómico: según su responsable de prensa, «la Junta no supervisa los contenidos de los libros».
De acuerdo con lo que marca la LOE y con lo que también ha informado el consejero de Educación, la Junta ejerce sólo un control «a priori» de la información que aparece en los volúmenes. Desde la Consejería se dictan a las diversas editoriales (Anaya, Santillana, Oxford, etc.) los epígrafes o capítulos de las materias que se han de estudiar. Éstas encargan a sus autores la redacción de los temas y son después cada uno de los profesores, en cada centro educativo concreto, quienes deciden qué libro se emplea en su aula.
Teniendo en cuenta que el Diario de León desveló el martes la existencia de numerosos errores, manipulaciones y omisiones en torno a la identidad del pueblo leonés en dichos libros, el asunto se complica si la Junta realmente no revisa los textos después de su redacción para corregir posibles fallos. Pero es igualmente grave si, por medio de la programación inicial o de algún otro canal, el gobierno autonómico instase al oscurecimiento de la historia de León en cada uno de los libros. Asociaciones y colectivos ultiman ya escritos de denuncia.
Errores y ocultaciones
Las principales inexactitudes halladas en los libros pueden agruparse en varios tipos: el ocultamiento total de la región leonesa (nunca se menciona que, hasta 1983, León y Castilla la Vieja formaban dos regiones distintas), la mención de Castilla y León desde épocas prehistóricas (así, puede leerse cosas como «Roma enseguida estableció lazos con Castilla y León» o «Los pueblos germanos se establecieron en diversas zonas rurales castellanoleonesas») para crear en el alumno la falsa impresión de que Castilla y León existió como tal desde hace milenios, y la inserción de publicidad encubierta el caso de un libro de 2º de la ESO de la editorial Santillana.
Por último hay errores geográficos, también lamentables, como «Los montes de León separan nuestra comunidad de Galicia».
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LENGUA
La RAE prefiere «castellanoleonés» aunque en el 2005 dijo lo contrario
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A pesar del fuerte rechazo social que genera la palabra, y no sólo en tierras leonesas, la defensa del término figura en una respuesta escrita de la RAE
Si el gentilicio es uno de los principales elementos de controversia en torno al contenido de los textos (en estos libros se emplea asiduamente el término castellanoleonés , a veces incluso como sinónimo de castellano, pero nunca el de leonés con contenido regional), ahora la Real Academia Española cree que ese vocablo es el que «debe usarse como gentilicio de Castilla y León» porque tiene la capacidad de «indicar de manera inequívoca la alusión a una entidad unitaria desde el punto de vista político-administrativo».
A pesar del fuerte rechazo social que genera la palabra, y no sólo en tierras leonesas, la defensa del término figura en una respuesta escrita de la RAE a la que ha tenido acceso la agencia Efe, en la que se añade que el empleo «de los dos gentilicios unidos por la conjunción 'y' no permite deducir dicha unidad, sino que más bien tiende a interpretarse en referencia a dos entidades independientes», como ocurre con el término «castellano y leonés».
Serbia y Montenegro
La Academia profundiza en su teoría y la ejemplifica con el gentilicio utilizado en el caso de la ya inexistente República de Serbia y Montenegro al argumentar que la expresión «los ciudadanos serbomontenegrinos resulta inequívoca en su referencia a los habitantes de un Estado unitario, frente a los ciudadanos serbios y montenegrinos, que tiende a interpretarse en referencia a los ciudadanos de dos repúblicas independientes».
Concluye la RAE que no resulta lingüísticamente apropiado «utilizar la expresión castellano y leonés como gentilicio de la comunidad de Castilla y León».
Se da el caso que este «consejo» entra en contradicción con otra respuesta de la misma RAE de febrero del 2005 en relación a una pregunta de la asociación Plataforma Pro Identidad Leonesa: «Desde un punto de vista estricto, no es posible llamar castellanas a las provincias de León, Zamora y Salamanca». Son, pues, leonesas, «ya que no pertenecieron a Castilla la Vieja», dijeron entonces.
La postura, ahora diferente, de la Academia, ha sido trasladada por la agencia Efe a los diferentes grupos parlamentarios representados en las Cortes, quienes abogan unánimemente por mantener en su propuesta de reforma del Estatuto la fórmula desaconsejada por la RAE: la usada en el artículo 8: «Derechos y deberes de los castellanos y leoneses».
El portavoz del Grupo Parlamentario Popular, José Antonio de Santiago, defendió la fórmula acordada en la anterior reforma estatutaria de 1999, y negó que la decisión de utilizar el gentilicio castellano y leonés fuera una «concesión» a otras formaciones políticas. Por su parte, el portavoz socialista de Cultura, Óscar Sánchez, expresó el respeto hacia el «punto de vista» de la RAE pero subrayó que «lo válido es lo que figura en el Estauto de Autonomía». Abundó en que «estatutariamente no existen dos pueblos distintos, no hay castellanos por un lado y leoneses por otro, por lo que no hay dos tipos de ciudadanos, sino que todos son habitantes de la comunidad». Más tajante se mostró el leonesista Joaquín Otero, quien argumentó que «mientras exista la conjunción copulativa que une dos cosas distintas: León y Castilla», tendrá que «seguir existiendo» la fórmula de «castellanos y leoneses» porque «o se es castellano, o se es leonés, independientemente de que haya una estructura política y administrativa que los una».
La «primera victoria»
Otero recordó que fue su formación la que, en 1999, propuso la modificación estatutaria, ya que «antes el texto incluía la forma ciudadanos castellanoleoneses» y se refirió al cambio como «la primera victoria» del leonesismo.
Por su parte, el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua explicó que la discusión «evidencia que las lenguas, además de vehículos de comunicación, constituyen señas de identidad, inevitablemente afectadas por la situación política».
Para la Fundación del Español Urgente (Fundéu), si se optara por utilizar el término castellano y leonés «no se estaría formando un gentilicio, sino dos, de forma que si se habla de 'las ciudades castellanas y leonesas' bien podrían ser ciudades que estén en cualquiera de las dos Castillas y ciudades que estén en León».
DIARIO DE LEÓN (13/10/2006)
EL TRASGU D´ARECES | 13-10-2006 17:10:30
Llionesin | 14-10-2006 11:27:46